lunes, 19 de marzo de 2012

War Horse, Caballo de batalla.


Emocionante y conmovedora. Spielberg vuelve a conquistarme. 
Una historia de superación, amistad y guerra. Con un maravilloso entorno, y una trama sencilla pero bien expresada, este  film consiguió hacer que se nos saltaran las lágrimas a todos los que estábamos en el cine.
Un reparto que encajaba a la perfección en su papel, acompañado de una gran puesta en escena, empezando desde el vestuario, hasta la decoración típica de las casas de la época,
Un relato que bien podía ser cierto, una historia de cómo un animal puede convertirse en nuestro mejor amigo, en la persona en la que más confiamos. 
En un principio, puede parecer que el protagonista de la historia es Albert Narrowcat, pero sin embargo lo es el potro que un buen día llega a su casa, al que llaman Joey. 
Vemos como el padre de Albert vende a Joey al ejército, para salvar su casa y desde ahí, descubriremos el futuro de Joey, por los campos de batalla, su paso por distintos lugares y corazones de gentes que lo encuentran. 
La enternecedora historia de un caballo de guerra y de un chico al que veremos crecer.



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